Reconstruyen mano
La cirugía plástica moldea su historia (El Salvador)
Cirujana plástica operó con éxito a un joven que nació con ocho dedos en la mano izquierda. La primera cirugía en el país y una de las pocas en el mundo
La obra Cirugía Plástica de Joseph G. McCarthy, material de consulta obligatoria para cualquier cirujano plástico, dedica varios tomos a las intervenciones quirúrgicas de mano. Uno de ellos, el volumen ocho, en unas líneas de la página 5,356 de esta extensa recopilación, rescata algunas de las contadas operaciones realizadas para la reconstrucción de un miembro superior afectado por una malformación llamada gemelismo de la mano o mano de espejo.
“…algo más de 60 casos hay documentados. Una de las primeras descripciones clínicas ilustradas se remonta a 1587 aunque el primer caso bien documentado lo presentó Jackson en 1853…”. Así lo recoge este autor en su obra, tan importante para la cirugía plástica universal como puede serlo el llamado Libro Rojo para los pediatras.
Recién iniciado 2008, el 11 de enero de 2007 a las 12:30 de la tarde para ser exactos, El Salvador entró en ese selecto grupo de países donde se ha llevado a cabo este tipo de cirugía.
La mano en espejo es una malformación congénita muy poco común, una razón que explica las contadas operaciones realizadas hasta la fecha. Para tener una idea, se calcula que aparece un caso de esta deformidad entre un millón de nacidos vivos. En el país, cada año se registran unos 165 mil partos por lo que, según las estadísticas, se puede esperar un caso semejante cada seis años.
Jezabel de Abullarade, cirujana plástica, explica por qué se llama mano de espejo al miembro con ocho dedos. “Es, prácticamente, una duplicación de la mano, como que iban a ser dos y se quedó en esa fase”, apuntó la especialista acerca de un defecto que, como muchos de los congénitos, tiene lugar en las primeras semanas de la gestación y su origen no está del todo claro.
Ese 11 de enero, a las 7:30 de la mañana, José Rigoberto Mejía estaba sedado en uno de los quirófanos del Hospital Médico Quirúrgico del Seguro Social. Acompañado, padre de tres hijos y operador de maquinaria pesada de la Alcaldía de Ciudad Delgado, José había esperado 29 años ese momento. De pequeño era objeto de burla de los niños; de adolescente sufría el desprecio de las muchachas y, ya adulto, las risas y ápodos, algunos ofensivos, de sus colegas.
Se decidió
A todas las adversidades les puso carácter mientras escondía la mano izquierda siempre que podía. Unos meses atrás, con la venia de los compañeros y un empleo estable, dio un paso adelante y tomó la decisión de operarse.
“El paciente llegó con las expectativas que le convirtiera su mano en una normal. Nunca tuvo la oportunidad de que lo operaran”, añadió de Abullarade, cirujana que intervino al joven, minutos después de salir de los quirófanos.
La operación duró cuatro horas. En ese tiempo le seccionaron tres de los cuatros dedos que salían de lo que iba ser el pulgar, un dedo donde se concentró el peso de la operación. La cirujana le cortó una parte para dejarlo con dos falanges y le introdujo un clavo para fijar el hueso. Concluida la parte reconstructiva, el trabajo final se enfocó en dar el aspecto de un pulgar al nuevo dedo.
El minucioso trabajo en la mano resultó un éxito. No obstante, José tiene que mantener inmovilizado el dedo un mes para que el hueso suelde correctamente. Pasados 45 días desde la operación, si todo sale según lo previsto, este joven se volverá a sentar en la retroexcavadora con la que extrae tierra para la alcaldía.
Ivan Tejada, presidente de la Asociación Salvadoreña de Cirugía Plástica de El Salvador, manifestó que hasta la fecha no tiene registrada una persona con ese tipo de malformación congénita.
“Lo más frecuente es que tenga un dedo más, que el pulgar o el menique se duplican. De ocho en una mano no tengo conocimiento… De ser así tengo la impresión que sería el primer caso registrado, agregó Tejada.
A juicio del especialista, el hecho de que se realice una operación de esas en el país “sería un hito, el primer caso, es algo significativo para la cirugía plástica”.
está feliz
Este medio no pudo contactar con el joven después de la intervención quirúrgica. Antes de recibir el alta médica en el hospital, José expresó brevemente a de Abullarade que estaba muy feliz.
Además de la curiosidad, a veces molesta, que despertaba su mano, José sufría continuos dolores y se le inflamaban los tendones de ese miembro. Al trabajo le ponía mucha voluntad, pero no siempre le resultaba fácil. “Se me dificulta por mi mano, se me traba algún dedo en las palancas y eso me molesta”, comentó unas semanas antes de la cirugía.
Evelyn Martínez de Calderón, ginecóloga obstetra del Hospital de Maternidad, calificó el defecto congénito de Mejía como “un caso esporádico”.
Con respecto al origen de esta malformación, la doctora de Calderón, quien cuenta con un postgrado en genética perinatal, indicó que las malformaciones en las manos responden a causas multifactoriales.
“No tienen un patrón; a veces, el problema es hereditario. Hay niños que nacen con seis dedos y, al investigar los casos, se encuentra que por el lado del papá hay casos similares”, añadió la especialista.
Fuente: http://www.elsalvador.com/

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